Cualquier conserva normal española sería gourmet en el extranjero. Pero es posible mejorar lo bueno. Conservas de Cambados es el mejor ejemplo de cómo una empresa puede vivir produciendo sólo calidad. Han sido los primeros en el mercado en lanzar latas envueltas en mallas de colores (usadas tradicionalmente para pescar). Querían recuperar la imagen gráfica tradicional de este sector en Galicia. Y es que además de ser bonitas, estas latas delicatessen producidas exclusivamente de forma artesanal están muy ricas.

Como Del mar al plato, Conservas de Cambados piensa que lo fundamental para que el producto sea el mejor es que sea fresco, y como nosotros, compra toda su producción en las lonjas gallegas. Piezas grandes, que se preparan de una manera tradicional para deleite del comensal.

Las delicias de atún rojo, las huevas de erizo y el manjar de rape y pato son sus productos ‘top’. La zamburiña, una conserva cien por cien gallega, tan representativa como los mejillones: absolutamente maravillosa.

Pero aún queda mucho camino por hacer. Creemos que ha llegado el momento de cambiar esa imagen de la conserva entendida como algo que te permite salir del paso, algo que comer cuando no te queda nada en la despensa. En realidad, hay pocas cosas tan exquisitas como una buena lata adecuadamente presentada en la mesa. Además, es sencillo comprar conservas en nuestra despensa y hay mil opciones para servirlas o cocinar con ellas.

Sobre este tema, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y Anfaco, la asociación de fabricantes de conservas de pescado, editó hace algunos años un libro titulado «Las conservas de pescados y mariscos en la gastronomía del siglo XXI» que contiene interesantes recetas de chefs nacionales que siguen siendo perfectamente válidas. Y es que las conservas nos ayudan en casa, pero también tienen su sitio en la alta cocina.