Ortiguillas de mar

Ortiguillas de mar rebozadas

La ortiga de mar (Anemonia viridis o Anemonia sulcata) es un alimento muy típico de la costa andaluza e italiana. En el sur de España la llaman ortiguilla u ortiguita (en algunas zonas la apodan fideo) y en Italia responde al nombre de capelli di Venere (cabello de Venus) u ogghiu a mari (en corso, aceite de mar).

La ortiguilla es una anémona marina del grupo de los celentéreos (el mismo que el de las medusas). Come de todo, desde plancton, pasando por pequeños peces hasta erizos y camarones. Para facilitar sus capturas libera por los tentáculos una sustancia urticante con la que aturde a sus presas.

Y es debido a esta capacidad urticante que las ortiguillas se suelen preparar o bien marinadas en vinagre durante bastante tiempo, o bien cocinadas. Tras la fritura pierden esta propiedad.

La ortiga de mar no sólo es comestible, sino que está deliciosa

Al ver esos tentáculos gelatinosos, de colores rosáceos y verdes, bailando en el agua… puede que pienses que jamás de los jamases dejarás que se acerquen a tu boca.

Sin embargo, las ortiguillas una vez cocinadas son una delicia para el paladar. Rebozadas se convierten en cápsulas de interior cremoso que al morderlas eclosionan en un abanico de sabores a yodo, marisco y algas.

El resurgir de la anémona

Como suele pasar con los alimentos del mar, durante la guerra la ortiguilla alimentó a familias enteras de las poblaciones costeras del litoral andaluz.

Gracias a los chefs (y con permiso de los pescadores) este alimento con potente gusto a mar ha ido haciéndose un hueco en contados restaurantes y hogares españoles dónde hoy se consume como marisco.

¿Cómo se captura la ortiga de mar?

La ortiguilla viva que te ofrecemos en Mordeste se recolecta a mano en las Rías gallegas.

Para extraerla los buceadores cuentan con una especie de tenedor de puntas más abiertas de lo habitual. Lo meten entre la anémona y la roca y con un giro de muñeca liberan la chupona de la piedra. Deben hacerlo con pericia para no pincharla y sobre todo porque saben que si fallan la primera vez luego se vuelve más complicado liberarla.

Una vez sacada de su hábitat la ortiguilla aguanta fresca poco tiempo, por lo que la mantenemos viva -y así llega a tu casa- en agua de mar. Y es que fuera del agua se oxida rápido perdiendo su color y apariencia.

Consejos para cocinar las ortiguillas

Son una excelente opción preparadas como plato principal, como aperitivo o como tapas. Cocinarlas no tiene ciencia, sólo deberás lavarlas para eliminar cualquier resto de arena, si son grandes cortarlas en dos o tres trozos y freírlas.

Recomendamos el uso de guantes durante su manipulación en crudo.

Tradicionalmente las ortiguillas se preparan rebozadas y fritas. En nuestro punto de vista es como mejor están. Fríelas en aceite medio-alto 30 segundos para que queden doradas por fuera y crujientes por dentro. Sírvelas sin ningún tipo de acompañamiento o como mucho con una salsa suave.

Para freírlas quítalas del agua y déjalas escurrir unos 15-20 minutos en un colador o sobre papel cocina. Para el rebozado utiliza una mezcla de 90% harina para freír y 10% de harina de maíz. Con harina para tempura también quedan espectaculares.

Si quieres probar otras variedades de platos en los que las ortiguillas destacan por su color y textura prueba a cocinarlas en tortillas, trituradas para salsas, como potenciadores del aroma marinero de arroces de pescados y mariscos, en revueltos con gambas, en croquetas, a la plancha, a la brasa, acompañadas de verduras y jengibre, en raviolis…

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