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Alimentos gallegos
Ortiguilla de mar
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Al ver esos tentáculos gelatinosos de colores rosáceos y verdes bailando en el agua puede que pienses que jamás de los  jamases dejarás que se acerquen a tu boca.

Sin embargo las ortiguillas una vez cocinadas son una delicia para el paladar. Rebozadas se convierten en cápsulas de interior cremoso que al morderlas eclosionan en un abanico de sabores a yodo, marisco y algas.

Comer ortiguillas de mar es como darle un bocado a una ola.

La ortiguilla viva que te ofrecemos en Mordeste se recolecta a mano en las Rías gallegas.

Para extraerla los buceadores cuentan con una especie de tenedor de puntas más abiertas de lo habitual. Lo meten entre la anémona y la roca y con un giro de muñeca liberan la chupona de la piedra. Deben hacerlo con pericia para no pincharla y sobre todo porque saben que si fallan la primera vez luego se vuelve más complicado liberarla.

Una vez sacada de su hábitat la ortiguilla aguanta fresca poco tiempo, por lo que la mantenemos viva -y así llega a tu casa- en agua de mar. De hecho, fuera del agua se oxida rápido perdiendo su color y apariencia.

En una barqueta de 500 gramos entran aproximadamente unas 20-30 anémonas.

Ficha técnica
Nombre científico: Anemonia viridis o sulcata
Origen: FAO 27 Subzona IXa Aguas portuguesas y gallegas
Método de producción: Buceo
Arte de pesca: Recolección
Denominaciones comerciales: Ortiga de mar, ortiguilla de mar, anémona, fideo
Presentación: Anémonas vivas en agua de mar
Cantidad neta: 500g neto escurrido
Temporada: Todo el año

La ortiga de mar (Anemonia viridis o sulcata) es un alimento muy típico de la costa andaluza e italiana. En el sur de España la llaman ortiguilla u ortiguita (en algunas zonas la llaman fideo) y en Italia la apodan capelli di Venere (cabello de Venus) u ogghiu a mari (en corso, aceite de mar).

La ortiguilla es una anémona marina del grupo de los celentéreos (el mismo que el de las medusas). Come de todo, desde plancton, pasando por pequeños peces hasta erizos y camarones. Para capturarlos libera por sus tentáculos una sustancia urticante con la que aturde a sus presas.

Ortiga de mar, la anémona comestible más buscada por los gastrónomos.

Como suele pasar con los alimentos del mar, durante la guerra la ortiguilla alimentó a familias enteras de las poblaciones costeras del litoral andaluz.

Gracias a los chefs (y con permiso de los pescadores) este alimento con potente gusto a mar ha ido haciéndose un hueco en contados restaurantes y hogares españoles dónde hoy se consume como marisco.

Debido a su capacidad urticante se suelen preparar las ortiguillas o bien marinadas en vinagre durante bastante tiempo, o bien cocinadas. Tras la fritura pierden esta propiedad.

Cuando recibas las ortiguillas en casa, pásalas con su agua a una tartera de cristal. Pon una tapa encima, simplemente posada, para que entre un poco de aire y el agua se oxigene. Consérvalas así en la nevera entre 2 y 8ºC. Al día siguiente levanta la tapa y remueve el agua.

Si no piensas consumirlas en los 5 días siguientes a la fecha de envasado, rebózalas y congélalas. Cuanto antes las consumas, mayores serán sus propiedades.

Las ortiguillas son excelentes como plato principal, como aperitivo o como tapas. Prepararlas no tiene ciencia, sólo deberás lavarlas para eliminar cualquier resto de arena, cortarlas en dos o tres trozos si son grandes y cocinarlas.

Recomendamos el uso de guantes durante su manipulación en crudo.

Tradicionalmente las ortiguillas se preparan rebozadas y fritas. En nuestro punto de vista es como mejor están. Fríelas en aceite medio-alto 30 segundos para que queden doradas por fuera y crujientes por dentro. Sírvelas sin ningún tipo de acompañamiento o como mucho con una salsa suave.

Para freírlas quítalas del agua y déjalas escurrir unos 15-20 minutos en un colador o sobre papel cocina. Para el rebozado utiliza una mezcla de 90% harina para freír y 10% de harina de maíz. Con harina para tempura también quedan espectaculares.

Si quieres probar otras variedades de platos en los que las ortiguillas destacan por su color y textura puedes cocinarlas en tortilla, trituradas para salsas, como potenciadores del aroma marinero de arroces de pescados y mariscos, en revueltos con gambas, en croquetas, a la plancha, a la brasa, acompañadas de verduras y jengibre, en raviolis... 

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