Desvelamos el misterio y damos la bienvenida a nuestra nueva joya del mar
Si eres cliente habitual, ya sabes que en nuestro catálogo nunca falta uno de vuestros mariscos favoritos: el Langostino Austral (el famoso Pleoticus muelleri). Sin embargo, hoy estamos de celebración porque ampliamos nuestra familia de mariscos con una incorporación espectacular: el Langostino Blanco (Penaeus notialis).
Como sabemos que los nombres en el mostrador de la pescadería pueden ser un auténtico dolor de cabeza, queremos aprovechar este lanzamiento para aclarar de una vez por todas un debate muy común: ¿qué es exactamente un gambón y en qué se diferencia de nuestro nuevo langostino?
El mito del “Gambón”: La biología frente al supermercado
Muchos de nuestros clientes nos preguntan a menudo por nuestro Pleoticus muelleri. Lo ven rojo, grande, y dudan: “¿Esto es un langostino argentino o es un gambón?”.
La respuesta rápida es: ¡son exactamente lo mismo!
Pero la historia tiene truco. Si le preguntas a un biólogo marino, te dirá que el “gambón” no existe en la naturaleza. Científicamente, la palabra “gambón” fue un invento del marketing en los años 90 (un simple aumentativo de “gamba”) para comercializar unos langostinos de gran calibre que venían de las frías aguas de Sudamérica.
Sin embargo, este marisco tuvo tantísimo éxito en nuestras mesas que la ley española (a través del BOE) tuvo que intervenir para organizar el mercado. Para evitar que se confundiera con las especies ibéricas, se decidió que “Gambón” o “Langostino Austral” fueran sus nombres comerciales oficiales.
Por tanto, biológicamente te estás comiendo un tipo de langostino austral, pero legalmente y en nuestra tienda, estás comprando el mejor Gambón.
¡Bienvenido, Langostino Blanco!
Ahora que hemos resuelto el misterio de nuestro clásico gambón, es hora de presentar a la nueva estrella del catálogo: el Langostino Blanco.
A diferencia del gambón, que proviene de las aguas frías y profundas de la Patagonia, nuestro nuevo Langostino Blanco (Penaeus notialis) se captura en las aguas cálidas del Atlántico Centro-Oriental.
¿Por qué lo hemos traído? Porque ofrece una experiencia culinaria completamente distinta y complementaria a la que ya tenías:
- A la vista: En crudo, no tiene ese color rojo intenso del gambón, sino un tono más translúcido, grisáceo o rosado pálido. (No te preocupes, al cocinarlo adquiere ese precioso tono coral que tanto nos gusta).
- En boca: Aquí está la gran diferencia. Mientras que el gambón tiene una carne muy tierna, suave y mantecosa, el Langostino Blanco destaca por una carne firme, elástica y tersa. Ofrece ese mordisco limpio y resistente del langostino clásico de toda la vida, con un sabor a mar exquisito y equilibrado.
Guía rápida: ¿Cuál me llevo hoy?
Para que saques el máximo partido a tu compra, aquí tienes nuestra recomendación:
🔥 Elige el Gambón (Langostino Austral) si… Vas a encender la plancha, la brasa o el horno. Su carne tierna y dulce carameliza de maravilla con un poco de ajo, sal gorda y perejil. Un consejo: vuelta y vuelta. Si te pasas de tiempo, su delicada textura pierde gracia.
🥘 Elige el nuevo Langostino Blanco si… Quieres darte un festín de langostinos cocidos servidos fríos, o si vas a preparar un arroz marinero, una paella o un guiso. Su musculatura es mucho más firme, por lo que aguanta perfectamente los tiempos de cocción sin deshacerse, aportando un sabor a mar espectacular a tus caldos.
Ya no tienes excusa para no acertar. Te invitamos a pasarte por nuestra tienda (física u online) y descubrir por ti mismo las bondades de nuestra nueva incorporación.
Y tú, ¿eres más de la textura fundente del gambón o del mordisco firme del langostino blanco? ¡Pruébalos y cuéntanoslo!


