Ambos exquisitos, el camarón inigualable. Si quieres aprender a diferenciar el camarón de la quisquilla, conocer los diferentes tipos de camarones que puedes encontrar en los mercados, saber cómo los pescamos o incluso cómo los cocinamos en Galicia, sigue leyendo.

La quisquilla (Crangon crangon) es una especie diferente al camarón (Palaemon serratus). 

7 claves para diferenciar la quisquilla del camarón

  1. La quisquilla fresca tiene un color gris azulado y el camarón un tono pardo.
  2. La quisquilla suele medir 1 cm mientras que el camarón suele medir entre 5 y 10 cm.
  3. La quisquilla tiene una cabeza rectangular mientras que el camarón la tiene triangular.
  4. El cuerpo del camarón está dividido en bandas marrones con pequeñas manchas claras. Además, tiene una larga espina serrada en la cabeza.
  5. En boca la carne del camarón tiene una textura tersa y deja un sabor más fino e intenso que la carne de la quisquilla.
  6. Cocido, el cuerpo del camarón adquiere coloraciones rojizas y el de la quisquilla rosadas.
  7. Por último, la quisquilla es más económica.

Hasta aquí te hemos enseñado a diferenciar la quisquilla del camarón, también te será útil saber distinguir el camarón gallego del importado

En los mercados puedes encontrar camarón de origen gallego o Atlántico. El Atlántico viene de Irlanda o Escocia y se comercializa congelado. El gallego puede presentarse fresco o cocido.

Para diferenciarlos, además de por el sabor, puedes fijarte en cómo cambian de color una vez cocidos. El gallego adquiere un tono rojo intenso mientras que el Atlántico se vuelve rojo pálido. El camarón Atlántico es un camarón muy bueno, si bien el mejor (en nuestra opinión) es el gallego.

¿Con qué se pesca el camarón en Galicia?

En Galicia se captura el camarón con una nasa o con un truel.  Ambas artes de pesca son sostenibles.

•    Las nasas de camarón son las mismas que las que se usan para la nécora. Cuando el camarón entra en la red cae en un depósito del que le es imposible salir. Las nasas suelen llevar unos lastres en su interior que hacen que cuando se echan al mar quedan acostadas en el fondo.

 nasas para camarones
Nasa para camarones

•    El truel consiste en una especie de ganapán con una vara de madera de eucalipto que suele medir entre unos 4 a 6 metros. 

 truel para camarones
Truel para camarones

Los camarones capturados con nasas permanecen en ellas comiéndose el pescado que se utilizó como cebo, adquiriendo así un ligero sabor a pescado. Por esta razón se dice que los camarones capturados con truel son de mejor calidad.

¿Cómo se pesca el camarón gallego?

De día el trueleiro amarra su barco a las bateas, sube a ellas y observa las cuerdas del mejillón buscando algas. Sumerge el truel por el medio de las algas capturando los camarones que están ahí escondidos. Va izando el truel con cuidado de no dejar escapar los camarones y los deposita en unos copes (sacos hechos de redes) metidos en el agua.

La captura nocturna de camarones se hace en noches sin luna. Cuanta más oscuridad haya mejor, así se aseguran de que los camarones salen de sus escondites. 

Los trueleiros prefieren faenar con el mar en calma para poder ver mejor los camarones. Cuando están preparados encienden su linterna frontal y en seguida ven la luz reflejada en los ojos de los camarones. Es el momento de capturarlos.

El camarón de la ría se vuelve más oscuro cuanta menos luz hay para mimetizarse con el entorno. 

¿Cuánto camarón pedir por persona?

En el caso de los camarones depende mucho de lo que te gusten ya que se comen como pipas. Por regla general aconsejamos 150-250g por persona.

¿Cómo cocinar el camarón gallego?

La forma más habitual de cocinar los camarones es cociéndolos. Es muy fácil, sólo tienes que seguir estos pasos:

  • Cubre el marisco con agua y sal (60g de sal gorda por litro).
  • Cuando el agua rompa a hervir mete los camarones en la olla.
  • Cuenta 1 minuto, sácalos con una espumadera y mételos en un recipiente con hielo y agua.
  • Déjalos unos minutos, sácalos y extiéndelos en una fuente.
  • Sálalos y cúbrelos con un paño húmedo con agua muy fría.

En el caso de los camarones frescos nos gusta salarlos cuando los colocamos en la fuente, momento en el que mejor absorben la sal.